Por primera vez quería que alguien escuchara, que alguien llegara a esa habitación y me viera. me viera profundamente, que me ayudara. Que me diera un abrazo, quería que me dijera que todo iba a estar bien. Aunque fuese mentira, era todo lo que quería escuchar en esos momentos. Pero pasaron y pasaron minutos y nadie, nunca, abrió esa puerta...
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